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Ciudadanía: ¿realidad o estafa?


El sociólogo Martín Cornejo Cornejo publicó, gracias al gobierno regional de Piura, un documento titulado “Ciudadanía” (2004), en el cual se desarrolla las nociones básicas de ciudadanía; aquí se extraen algunas de ellas:
No existe un concepto único de ciudadanía, ya que ésta es el resultado del proceso histórico, cultural y social de cada país.
Inicialmente se resaltaba más los derechos ciudadanos por contraposición a los antiguos regímenes en los que prevalecían las ideas de deberes, obligaciones y lealtades, por tanto, destacaba una definición de ciudadanía pasiva en la que los ciudadanos solamente tenía derechos y no tanto responsabilidades.
Sin embargo, Sinesio López, elabora una conceptualización a partir de algunos elementos comunes y define a los ciudadanos como: un individuo con un conjunto de derechos garantizados por el Estado y con responsabilidades hacia la comunidad política de la que forma parte.
Esta definición hace referencia por igual a los derechos y responsabilidades que tienen los individuos como miembros de una comunidad política. Es decir incorpora los componentes de la ciudadanía pasiva y la ciudadanía activa...
Elementos de la Ciudadanía
a) La ciudadanía supone la existencia de individuos con cierta autonomía, con capacidad de pensar y decidir con criterio propio.
b) La existencia y reconocimiento de derechos civiles, políticos y sociales.
c) La posibilidad de ejercer esos derechos.
d) La existencia de un sentimiento de pertenencia a una comunidad política.
e) La capacidad de decidir libremente y de participar activamente en los asuntos públicos.
f) La capacidad de participar en la riqueza y el bienestar que produce una sociedad.
Thomas Humphrey Marshall, señala que la ciudadanía supone el ejercicio de tres tipos de derechos:
a) Derechos civiles:
Libertad de propiedad, libertad de contrato, de pensamiento, opinión, de conciencia ,religión y expresión, de movimiento o de libre tránsito, a la justicia.
b) Derechos políticos:
A elegir y ser elegidos, a participar en los asuntos públicos, al voto, etc.
c) Derechos sociales:
Derecho a la vida, a la alimentación, al trabajo, a la sindicalización, a la seguridad social, a la vivienda a la salud a la educación.
Surge una pregunta: ¿Podemos ser ciudadanos(as) iguales en una sociedad totalmente desigual?, ¿es posible que todos tengamos los mismos derechos y las mismas obligaciones siendo tan desiguales?”.

Según los autores del libro “Educación para la ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho” (Carlos Fernández Liria y otros)*, la ciudadanía es una estafa. Según ellos, las instituciones sociales que deberían garantizar los derechos ciudadanos no cumplen su cometido porque no existe en ningún país el Estado de Derecho, es decir no existe en ningún lugar el imperio de la ley. Las democracias occidentales y sus Estados son controlados por las grandes corporaciones económicas que sustentan el sistema capitalista. Estas corporaciones actúan al margen de las decisiones ciudadanas y las leyes existentes; son capaces de chantajear a políticos o financiar golpes de estado con tal de imponer sus intereses privados.
Los autores advierten
: “Hasta los más acérrimos defensores del –hoy ya casi planetario– sistema económico vigente saben que, si algo del mismo no cambia drásticamente, los días de los hombres están contados. Hoy, casi es posible poner fecha al momento de su último suspiro: aquél en el que, por la pura necesidad de producción de plusvalía y de realización de la misma en el mercado, el mundo se haya hecho definitivamente inhabitable. Para evitar que esta catástrofe final acontezca, haría falta sentar las bases de un sistema político que permita a los ciudadanos tomar las decisiones de índole económica que el carácter privado de la economía capitalista no permite que puedan tomar. Haría falta impedir que el rumbo de la economía dependa enteramente de la libre iniciativa privada de los grandes poseedores de capital y del enfrentamiento de éstos en el mercado, y establecer unas condiciones bajo las cuales la economía pudiera ser políticamente gobernada. Ahora bien, el establecimiento de tales condiciones exige la abolición de la tiranía del mercado y la asunción por parte de las instituciones ciudadanas del control de la producción y la distribución de la riqueza”.

* “Educación para la ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho”, Luis Alegre Zahonero, Miguel Brieva, Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria. Madrid, Editorial Akal, 2007.

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