lunes, 5 de abril de 2010

La diversidad cultural del Perú


El Perú es un país de historia milenaria. El hombre andino pobló –hace más de 13 mil años- el extenso territorio formado por los andes, que abarca desde Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Caral, la ciudad más antigua de América, se construyó en la costa peruana hace 4,800 años. Las diversas etnias, naciones y pueblos andinos tuvieron gran influencia en toda América del Sur, formando Estados que lograron un desarrollo regional o plan regional, alcanzando su cima durante el Imperio del Tahuantinsuyo, que fue una federación de reinos conquistados y centralizados por los Quechuas, Imperio que sucumbió al imperio español en 1533, luego de 164 años de esplendor y hegemonía.
El Perú es uno de los más diversos, múltiples, amplios étnica y culturalmente. Una visión unilateral de lo andino reducido al período incaico, uniformiza y simplifica un universo cuya característica principal es la diversidad humana. A las nacionalidades y pueblos Quechua, Aymará, Catacaos, Chachapoyas, Mochica, Nazca, Chimú, Chavin, Tiahuanaco, Huaris, Chancas, Pocras, Cañetes, entre tantos otros que poblaron el antiguo Perú, es preciso añadirle las más de 50 etnias que pueblan la amazonía peruana y los hombres y mujeres provenientes de otros lugares del mundo como las diversas etnias africanas, asiáticas y europeas que forman el Perú actual. Todas ellas en un intenso proceso de mestizaje, avizorándose un ser humano mestizo que ha recibido el aporte creativo de todos los pueblos del mundo.
En el Perú, en las últimas décadas, con la formación de ciudades, se ha intensificado el mestizaje étnico, racial y cultural. Podemos definir al Perú como un país eminentemente mestizo.
En un mundo en el que se explotan de manera irracional los recursos naturales, la cultura andina puede aportar, una cultura sustentada en una relación armoniosa con la naturaleza. El desarrollo, respeto y uso de los bienes de la naturaleza está expresado en la idea de la Mamapacha y se fundamenta en una inteligencia que busca el equilibrio y una racionalidad, quebrada por los modelos occidentales de saqueo y destrucción, a los que ha contribuido el narcotráfico y la pobreza que han generado migraciones compulsivas hacia la amazonía y hacia la costa que han dañando seriamente los ecosistemas, afectando a los pueblos, poniendo en peligro a la propia humanidad por la importancia que tienen los bosques amazónicos en la producción de oxigeno. A lo largo del último siglo se vienen formando ciudades en las que predominan las carencias, la pobreza, la insalubridad y diversas formas de violencia.
Los diversos pueblos andinos de la costa, sierra y amazonía desarrollaron una organización social y política caracterizada por sistemas verticales y autoritarios de caciques locales y de la nobleza Inca. Sin embargo, estos pueblos fueron capaces de crear sistemas agrícolas y pecuarios sofisticados y complejos, e importantes desarrollos de la arquitectura, la ingeniería, la metalurgia, la producción textil, las confecciones, la cerámica y otras manifestaciones culturales de gran calidad para su época.
En el Perú actual se tienen que superar las tendencias regresivas de la sociedad de castas y estamental fundada por España a lo largo del virreinato. Los antiguos peruanos durante ese período fueron extranjeros en su propia tierra. Explotados, oprimidos, expulsados y excluidos han sobrevivido casi quinientos años. El sistema cultural e ideológico del virreinato aún subsiste y es dominante en vastos espacios con graves consecuencias políticas y sociales.
El Perú es heredero de prácticamente cinco siglos de exclusión, marginación, injusticia y racismo. Aún predomina en el país la mentalidad rentista ajena a una ética del trabajo; el mercantilismo por el que grupos empresariales en asociación con el Estado, ganan concursos, cuentan con leyes propias y excepciones tributarias; la intolerancia ajena a la democracia, la libertad y la modernidad; el incumplimiento a las leyes, expresado en la frase,”la ley se acata pero no se cumple” con la que tomaban juramento las autoridades virreinales. Esta herencia cultural -materializada en el gamonalismo, la servidumbre, la manipulación y la mentira-, se expresa, claramente, en la cultura criolla y sus diversas manifestaciones: el autoritarismo, la demagogia, la corrupción, la manipulación, la exclusión y la tentación permanente de hacer renacer el virreinato, desconociendo la presencia viva de los diversos pueblos andinos y valores como el trabajo, la asociación para el trabajo y la búsqueda del progreso.
La migración interna ha dado lugar a la formación de ciudades pobres e insalubres, en la que predomina el desempleo y diversas formas de violencia. En estas ciudades se abren paso diversas expresiones culturales en las que predomina lo andino, algunas de ellas distorsionadas. Asimismo, más de tres millones de mujeres y hombres peruanos se encuentran en diversos países de Europa, Norte América y América del Sur, así como en Asia y Oceanía.
El Perú actual se encuentra en un largo tránsito hacia una modernidad que no culmina. Los grupos predominantes incorporan y rechazan -simultáneamente- a los diversos pueblos tanto desde el punto de vista étnico, cultural como económico y social.
La sociedad de castas predominante en el Virreinato del Perú se fortaleció durante la república y subsiste hasta hoy. Sin embargo, en el mundo mayoritario, la tendencia hacia el mestizaje y la fusión cultural es inexorable. La discriminación étnica subsiste -sobre todo en la televisión y en la publicidad- pero el mundo andino va tomando todos los espacios.
El futuro del Perú es el de una república andina -y una comunidad andina de naciones- que se abre paso en el mundo globalizado, que produce y exporta bienes y servicios peculiares.
Alcanzar un espacio en el mundo global y en el mercado mundial requiere de líderes que tomen conciencia de la extraordinaria fuerza cultural resultado de miles de años de evolución, que amen a estos pueblos y que entiendan la magnitud del reto.
La afirmación de la identidad y el reencuentro con la historia es peruanizar el Perú. Pero eso no es nacionalismo ni xenofobia como mentes limitadas han querido entender. Los pueblos andinos integran, suman, unen. No rechazan.
El renacimiento de las mujeres y hombres del Perú será resultado del conocimiento de sí mismos, de la superior armonía interior –identidad, reencuentro con la historia- y de las otras dos armonías fundamentales: armonía con la naturaleza y con los otros seres humanos y pueblos del mundo.

Oswaldo Carpio


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La paporreta ignorante de los políticos a órdenes de la CONFIEP

Las elecciones son en este momento una farsa. En el Perú no importa si ganas, no importa si pierdes. Quien gana al final es la CONFIEP (Con...