sábado, 5 de junio de 2010

Seguridad Ciudadana: acciones


Crean escuelas de seguridad ciudadana
La única forma de disminuir el índice de criminalidad que nos agobia es comenzar a buscar la raíz del problema. Y esta solo se puede hallar si se "escarba" entre los involucrados y afectados. Así lo entiende la Policía Nacional del Perú (PNP). Por eso, teniendo en cuenta esos objetivos, hace unos días se inauguraron las primeras Escuelas de Seguridad Ciudadana en tres distritos de la capital, los mismos que poseen un gran número de pandillas, así como un amplio registro de denuncias por robos de todo calibre. Son Independencia, Comas y Carabayllo.
"Tenemos que involucrar a la población que es el principal aliado para mejorar los sistemas de seguridad", remarcó el coronel Santiago Vizcarra Valencia, Jefe de la Oficina de Participación Ciudadana de la Sétima Región de la PNP.
Ello motivó a que, de la mano con las Juntas Vecinales, se inicie la ejecución de estas escuelas en las que cada jefatura pondrá en marcha este plan.
El funcionario reveló que antes de que concluya el año ya habrá un total de 20 escuelas. Las próximas en inaugurar (en mayo) serán las de los distritos chalacos de La Punta, La Perla, Bellavista y Carmen de la Legua Reynoso.
En esas escuelas no solo impartirán medidas de seguridad, sino que le enseñarán a la población sobre liderazgo y autoestima, comportamiento familiar y a cómo desarrollar una Junta Vecinal. Además de la aplicación de los programas de prevención que aplica la PNP, así como posibles alternativas de problemática familiar, violencia juvenil, en los que están inmersos clubes de menores y amigos de la Policía, las patrullas juveniles, el programa Taxi Cívico, seguridad en la escena del crimen e identificación de los sospechosos y plan barrio. "El pandillaje se tiene que trabajar a nivel del hogar. Esos pandilleros pueden ser nuestros hijos y no podemos voltear la cara. Es por eso que incidiremos en el trabajo familiar", afirmó.
Vizcarra Valencia advirtió que los resultados no se verán en forma inmediata, ya que primero se tendrá que sensibilizar a la población, lograr su participación activa en la seguridad del distrito, y así mejorar los niveles de seguridad para tranquilidad de toda la comunidad. "Ellos son nuestros ojos y oídos. Muchos de los operativos se coordinan con los mismos vecinos que están cansados de la inseguridad de su distrito", sostuvo.
Afortunadamente, en esta etapa también están participando los jóvenes. "Hubo eco para conversar con ellos sobre sus problemas, temores y deseos por tener un mejor lugar donde vivir, en el que prime la tranquilidad", precisó.
Toda la ciudadanía espera que estas escuelas comiencen a obtener sus primeros frutos en un plazo no muy lejano. Esperemos.
Cifras:1200 vecinos serán capacitados al mes en las Escuelas de Seguridad Ciudadana; 20 Escuelas serán abiertas en igual número de distritos antes de fin de año; 5 años bastaron para que el pandillaje juvenil recrudeciera en Lima.
Consuelo Alonzo, La República, domingo, 30 de Mayo 2010
ALAVE en Trujillo
El proyecto ALAVE (Sistema de Alarmas Vecinales Inteligentes) consiste en el diseño e implementación de un sistema de alarmas vecinales inteligentes o alarmas con monitoreo. La idea es empadronar a los vecinos en grupos de doscientos, en cuya cuadra se instala una alarma, la cual se encuentra a cargo de un brigadista, que tiene en su memoria los teléfonos de esos doscientos vecinos. Esta alarma cumple una doble función ante la llamada de emergencia que sea realizada por cualquiera de los vecinos empadronados. Por un lado, se activa la sirena de emergencia, lo cual alerta a los demás vecinos del hecho delictuoso y genera un efecto disuasivo en el delincuente; y, por otro, se reporta la emergencia directamente a una de las cuatro troncales telefónicas de la Policía Nacional en Trujillo, a fin de dar aviso inmediatamente a los agentes policiales o a los miembros del Serenazgo que se encuentren patrullando por la zona, para lo cual se viene trabajando en un plan coordinado de patrullaje entre ambas instituciones.
Las llamadas que realizan los vecinos son gratuitas. Incluso, pueden ser realizadas a partir de teléfonos celulares, lo cual permite que el vecino, a pesar de que se encuentre fuera de su hogar, pueda activar la alarma. Esto resulta sumamente útil, por ejemplo, en situaciones en las cuales se quedan los hijos solos en casa pues permite que éstos puedan avisar a sus padres de cualquier intento de robo que tenga lugar en la casa y que éstos activen la alarma para solicitar la rápida intervención de la policía.
Se ha venido trabajando este proyecto los últimos siete u ocho meses en distintos distritos de Trujillo, tales como El Porvenir, La Esperanza, El Milagro, Huanchaco, Laredo, Cartavio, Florencia de Mora, entre otros. En estos distritos están en proceso de compra las alarmas vecinales.
En el marco de esta reunión, el General PNP Eduardo Arteta Izarnótegui, Jefe de la III Dirección Territorial PNP y principal impulsor de este proyecto, anunció que la labor de empadronamiento, que implicará aproximadamente el censo de cincuenta mil personas, viene realizándose de manera coordinada por los efectivos de la III Dirección Territorial de la Policía Nacional y por los miembros del Cuerpo de Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Trujillo. El General Arteta también destacó que este sistema de alarmas inteligentes había sido diseñado por un grupo de ingenieros trujillanos. Asimismo, agradeció el apoyo que viene brindando la Municipalidad Provincial de Trujillo en el ámbito de la seguridad ciudadana, que viene dándose a través de acciones concretas, tales como la dotación de equipos de cómputo actualizados a cada comisaría de la ciudad, el mejoramiento de los servicios higiénicos de las comisarías, y la compra de 240 alarmas vecinales para la implementación del proyecto ALAVE.
Aldo Blume (IDL)
Seguridad Ciudadana en Bogotá
El panorama en Bogotá comienza a cambiar en 1995, durante el primer mandato del alcalde Antanas Mockus, quien se propuso romper con muchos esquemas tradicionales y deficientes; no obstante carecer de facultades para modificar el hecho de que la policía bogotana sea parte del sistema nacional con un presupuesto limitado, Mockus se las ingenió para integrarla a los servicios municipales de Bogotá. Una acción inicial y determinante, fue proveer fondos municipales para capacitar a la policía; por primera vez, el presupuesto municipal incluyó una partida para la institución policial, logrando activar un proceso a través del cual, miles de policías pasaron a capacitarse en las universidades.
Gracias a un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, por 57 millones de dólares para el “Programa de apoyo a la convivencia y seguridad ciudadana”, se pudo brindar capacitación complementaria a 2.200 policías del área metropolitana, en asuntos vitales como: derechos humanos, abuso sexual, resolución de conflictos, pedagogía y metodología con adultos, conocimientos técnicos, entre otros. Bajo la siguiente premisa: lograr que la labor policial sea más preventiva que reactiva, formando un policía integral.
El concepto de la Policía Comunitaria, apareció en función directa a esas prioridades y buscando que los policías se aproximaran a la población hasta que se les llegara a considerar como “el amigo policía”, que a su vez pudiera ver y escuchar problemas o necesidades que la mayoría de los bogotanos no se sentía confiado a compartir con la tradicional Policía de Vigilancia, que recorre las calles con una misión mucho más reactiva.
La verdad, este modelo ha sido perfeccionado a través de los años, siguiendo el esquema de la “Policía de proximidad” que funciona desde 1999 en España, inclinado hacia el acercamiento e interacción entre la policía y los ciudadanos, para dar una respuesta personalizada, así como reconocer y resolver problemas de seguridad, privilegiando la descentralización.
Igualmente, se ha tomado como referencia a la experiencia japonesa y su exitoso programa “Gestión de la delincuencia” que ha permitido a las prefecturas de Nagasaki, Omura, Isahaya y Yagama, tener los índices más altos de protección y seguridad, según estadísticas internacionales. En paralelo, se ha explotado las enseñanzas de la reforma del sistema policial de Inglaterra en 1999, que incidió en la prevención y la responsabilidad ciudadana, tanto como en fijar metas y objetivos precisos.
Las horas de servicio del Policía Comunitario, transcurren recorriendo las calles en bicicleta o en moto, no a pie, para que se le diferencie de la Policía de Vigilancia tradicional; visita a los vecinos, participa en reuniones, conversa en las esquinas, atiende llamadas que ingresan a su teléfono celular o a su radio; realiza un análisis de seguridad preventiva: aprecia el barrio, reconoce factores de riesgo como viviendas y áreas abandonadas propicias para el narcotráfico o violaciones, personas de comportamiento sospechoso, obras peligrosas, lugares sin iluminar, cruces inseguros, cortes de energía o agua, situaciones insalubres para niños y adultos, asechanzas contra locales escolares, entre otros.
Esta valiosa información es trasladada a la estación de policía y se comparte con las autoridades municipales para que ellas ejecuten las acciones adecuadas a fin de subsanar las deficiencias y minimizar los riesgos. Paralelamente, con el objetivo de lograr una empatía con la población local, el Policía Comunitario pone en juego todas sus habilidades personales, pero fundamentalmente su capacitación para el manejo y resolución de conflictos, liderazgo, comunicación, disuasión, firmeza con la ley, creatividad, simpatía y otras más.
El horario del patrullaje varía de acuerdo a las necesidades de cada barrio; sin embargo, se procura que estén presentes al comenzar y terminar las escuelas, o cuando abre el comercio y, en los barrios de vida nocturna, siguiendo el horario de los locales.
Es pertinente precisar, que cuando se convocó a plazas para integrar la Policía Comunitaria, hubo muchos aspirantes pero pocos fueron los elegidos, quienes tuvieron que aprobar exámenes psicotécnicos, demostrar aptitud para las relaciones públicas, respeto a los derechos humanos, sensibilidad social, integridad, estabilidad emocional e iniciativa; todo esto, sin desviarse de las normas de la institución policial.
Jorge Serrano Torres (voltairenet.org)
Medidas de prevención en Seguridad Ciudadana en Bogotá
Existen diversas experiencias de medidas de control y prevención que han tenido como objetivo el incidir dentro de estas frecuencias de acción... Uno de estos casos lo constituye la Ley Zanahoria implementada en la ciudad colombiana de Bogotá desde el año 1995 por el entonces alcalde Antanas Mockus. Esta ley consiste en la restricción en la venta de bebidas alcohólicas a partir de la una de la madrugada.
A lo largo del tiempo esta medida ha ido cambiando. Así, en el año 1998 frente a la disminución en el número de muertes violentas, el entonces alcalde Peñaloza decidió cambiar la hora de restricción, pasando de I AM a 2 AM el horario permitido para el consumo y venta de alcohol. Sin embargo, dos meses después el índice de muertes violentas volvió a aumentar obligando a Peñaloza a retomar al antiguo horario. Asimismo, a mediados del año 2002, el alcalde Mockus cambió por un período de prueba la hora zanahoria a la hora optimista. Es decir, paso el horario de restricción de la Iam a las 3 AM. Pasado el período de prueba, y dado que las cifras no presentaron ninguna subida, se acordó mantener el horario de 3 am para la restricción en la venta de bebidas alcohólicas.
Sin embargo, estos resultados se deben entender como resultado de un proceso en el que intervinieron diversos factores. Por lo que no se puede simplemente pensar en trasladar alguna de las herramientas utilizadas a otros contextos y esperar resultados positivos. Rugo Acero señala que los efectos que tuvo la implementación de la Ley zanahoria significaron la reducción en la tendencia de homicidios entre los años 1995 a 1999 de tan solo un 8%. Asimismo, este autor señala que las medidas de control de armas durante los fines de semana tuvieron un efecto no mayor de 14% en los homicidios durante estos mismos años. De esta manera, estas dos medidas sólo representarían el 22% de la reducción de homicidios entre los años 1995 y 1999. En este sentido, la reducción de las muertes por accidente de tránsito en Bogotá no tuvo como único factor la implementación de la Ley zanahoria, sino que debe tomarse en cuenta las diversas medidas adoptadas como la obligatoriedad del cinturón de seguridad, los mimos, cebras, el otorgamiento del manejo del tránsito a la policía metropolitana, una mejor atención pre-hospitalaria, entre otros. Asimismo, se implementaron diversas campañas educativas, como fueron la Cátedra del Alcohol "Saber antes de beber" que tenía como objetivo generar un tipo de conciencia responsable respecto al consumo de alcohol en jóvenes de 10 y 11 años...
Manuel Dammert Guardia en “Seguridad Ciudadana: escenarios y efectos”(Quito, FLACSO, 2008)

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