viernes, 24 de septiembre de 2010

Cisnes

Por fin, tenía que aparecer un ex alumno inteligente, que pensara y redactara con decencia. Si he sido maestro, se justifica mi trabajo al haber enseñado algunas minucias a un intelectual como Anderson Huayna. Aquí, un articulo suyo publicado en Alerta Perú titulado "El Síndrome del Patito Feo".

“Algunos hombres ven las cosas como son y se preguntan por qué.
Otros sueñan cosas que nunca fueron y se preguntan por qué no”
George Bernard Shaw

Resulta ser muy conocida la historia del patito Feo. En resumidas cuentas, se trata de un pequeño cisne que creía ser pato, o sea, mantenía un estilo y una imagen de vida ajena a su esencia y su ser, por lo que resultaba una aberración de la realidad.

Algo similar ocurre con nuestro país. Tratamos de vivir en una forma y bajo un modelo de desarrollo que no es el más adecuado, si es que partimos de que desarrollo no es solamente crecimiento económico; es salud, educación, calidad de vida, justicia social, relaciones sociales sanas, participación y libertades, identidad cultural, buen vivir.

Desarrollo significa que todos los derechos humanos sean respetados, que las inequidades en el acceso a los recursos no condenen a millones a la pobreza, que se respeten las diferencias culturales y exista diálogo intercultural, que las futuras generaciones puedan gozar de los recursos que la naturaleza nos ha brindado.

Desarrollo nunca significará tener como costos niños con plomo en la sangre, o mercurio que altere el sistema nervioso de mujeres campesinas, o ecosistemas totalmente destruidos con desplazamiento de poblaciones enteras, por muy exorbitantes que sean las divisas que la actividad genere.

El síndrome del patito feo es una contrapartida del síndrome del perro del hortelano, que es producto de todo un lineamiento político que apunta a inversiones que dejan de lado una serie de garantías tanto sociales como ambientales.

En él se plantea que el modelo de propiedad colectiva, resultado de toda una cosmovisión y de una cultura, es inferior al modelo de titulación individualizado, poniendo como disfraz del asunto la posibilidad de acceder a créditos una vez tengan título de propiedad, cuando las intenciones evidentemente son otras.

El discurso de Alan García sobre las “tierra ociosas” en manos de comunidades y pequeños campesinos responde a una visión de desarrollo que es plenamente coherente con las reformas subsidiarias de la constitución de 1993. La gran diferencia con gobiernos anteriores es la abierta y descarada defensa de esa política y la decisión de implementarla a cualquier costo.

Esta sincera declaración contrasta mucho con lo que manifestó el señor García el 2 de febrero del 2006 en un mitin en Ayabaca, en plena plaza central: “Ninguna mina trae desarrollo; Fujimori y Toledo mienten cuando dicen que firmando el TLC habrá desarrollo, eso no es cierto… no voy a permitir que ninguna minera se enseñoree en Ayabaca… respetaré la decisión del pueblo agricultor”.

El 22 de Setiembre del 2007, ya siendo presidente de la República, presenta ante el Congreso de la República, con carácter de urgencia, el proyecto de ley 1640/2007-PE que pretendía declarar de “interés nacional” 20 proyectos mineros, entre los cuales se encontraba el Proyecto Río Blanco.

Ante su fracaso, el 22 de octubre del mismo año se presentó el proyecto de ley 1770/2007-2007 con carácter de urgencia que pretendía suspender las leyes que protegen a las comunidades y su territorio, imponiendo un régimen temporal extraordinario de cuatro años para formalizar y titular las tierras de los predios rurales, comunidades campesinas y nativas.

Días después, el 28 de octubre, el presidente García publicó en el diario El Comercio, de Lima, su tesis “ El síndrome del Perro del Hortelano”.

Y esta es una historia de nunca acabar. Hoy, autoridades y pobladores de Puno están preocupados porque el Proyecto de Ley 3817, que el Ejecutivo envió al Congreso para su aprobación, busca justificar el desplazamiento o desalojo de las familias que viven en la zona de influencia de la Central Hidroeléctrica de Inambari, caso que se vuelve una bomba de tiempo con precedentes que lo confirman.

Es tiempo de dejar de creer que somos el pato feo del cuento y ver que en el fondo somos unos hermosos cisnes. Abrir los ojos, eso es lo que nos hace falta: mirarnos, y dentro de nuestras similitudes y diferencias construir un nuevo país, aquello que Basadre denominó “la promesa de la vida peruana”.

Para los países, en especial uno como el nuestro, se debió implantar un undécimo mandamiento, el cual diría “Ama a la naturaleza, porque eres parte de ella”.


Otras publicaciones de Anderson:

“Análisis del ‘desarrollo’ desde una perspectiva termodinámica”, en la revista Alerta Perú, el día 19 de abril del 2010

“La huella de la Complicidad”, en la revista Alerta Perú, el día 12 de Julio de 2010.

“Cuándo fue que lo olvidamos”, en la revista ecológica virtual E-cochasqui http://elecochasqui.wordpress.com/ (articulo 11 del fascículo 34), publicado en el mes de Octubre del 2009.

“Una experiencia como guardaparque en los manglares”, en la revista ecológica virtual E-cochasqui, el 18 de Agosto del 2010 en: http://elecochasqui.wordpress.com/ (artículo 11 del fascículo 55)

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