viernes, 24 de septiembre de 2010

Pintar Villa

En la inmensidad de Lima, hay un refugio del sueño y la fantasía adolescente, ubicado en la periferia, a mitad de la nada. Dos maestros dirigen a unos muchachitos hacia los sagrados ritos del dibujo y la pintura, sin importar la barbarie y precariedad que los rodea; cada mañana de todos los sábados se reúnen para infundir vida a trazos y colores en madera. Ellos forman un Taller en Pachacamac, Villa El Salvador, de nombre y apellido completos: Despertar, descubrir y pintar Villa.

Desde el año pasado Víctor Lozada y Víctor Pezo, maestros egresados de la Escuela Nacional de Bellas Artes, tienen a cargo este taller en un pequeño local para una veintena de adolescentes del distrito. Crear un semillero de talentos, dice Víctor Lozada, es el propósito de esta tarea. Si uno observa los trabajos de estos jóvenes, aún hallándose inconclusos, no puede dudar de que han logrado ese cometido.

DESCO financia el Taller, pero no por completo; sus integrantes deben costear pinceles u otro material. La gran desventaja para llevar adelante el propósito, sostiene Victor Pezo, es la incomodidad de su reducido local; están pensando trasladarse a un espacio del municipio en uno de sus parques, aunque para ello tengan que enfrentarse a la burocracia edil.

Un proyecto de esta naturaleza, debería ser promovido por el gobierno local sin mezquindad alguna; nuestros adolescentes y jóvenes en Villa El Salvador no pueden vivir expuestos a situaciones de alto riesgo sin que las autoridades enfrenten en el terreno cultural la mentalidad, gustos, hábitos y comportamiento provenientes del pandillaje y la delincuencia. La experiencia de Despertar, descubrir y pintar Villa, debería replicarse en cada sector, grupo y calle del distrito; pero no solo para pintar sino también cantar, declamar, tocar algún instrumento musical, contar historias o escribir poemas; no veo otro modo de superar la barbarie. Mientras no sea así, el taller de Lozada y Pezo, un refugio de la cultura, puede acabar sepultado por el anonimato e indiferencia.


Emmanuel Astupiñan

Katherine Segura

Ana Vargas Peña

Elizabeth Rojas Panuira (por cierto, ganadora del primer puesto en último concurso organizado por PetroPeru).

Hans Aldaba

Richard Rosa Paxi

Jersy Peralta Miguel

Leyda Rojas Ancco

Christian Pinedo Ñahuis

Ruth Bazán Queque

Estefanía Condori

Laura Rodriguez Ayala

Liliana Tasayco en pleno ritual.


Víctor Pezo, el maestro del Taller.

Un estrecho local.

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