viernes, 15 de julio de 2011

La rebelión mundial de los pobres contra los ricos


Si tenemos que hablar de Pobreza en el aula, nada mejor que leer este artículo de Manuel Freytas: "Una aldeal global de furia y malestar". El problema se explica gracias a la "relación simbiótica pobreza-riqueza (una es consecuencia de la otra)", como bien alega Freytas. Y claro, la solución que nuestro autor plantea es irreprochable: reinvertir en salarios equitativos y producción distribuida socialmente los 3 billones de dólares de los 700 multimillonarios, verdaderos vampiros que nos chupan la sangre y nos meten el cuento de su filosofia emprendedora y "exitista".

La maquinaria mediática, que habla de “crisis global” mezclando en una misma bolsa de “perjudicados” a las víctimas (los sectores más bajos de la pirámide) con los victimarios (los ricos del vértice de la pirámide), tiene como misión central ocultar lo que se avecina: una rebelión mundial generalizada de los pobres contra los ricos.
A este escenario, según un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), se agrega otro dato central: más allá del 60% de la población laboral mundial trabaja con contratos de trabajo precarios y sin prestaciones sociales.
Esta situación -según los especialistas- va a derivar en una emergencia en la que ese sector , sin cobertura ni protección legal, será despedido en masa cuando la crisis y los ajustes se profundicen y las empresas decidan “achicar costos laborales” para preservar su rentabilidad.
En este escenario, Grecia y España, seguidos de Portugal, coinciden todos los analistas, se han convertido en mecha de un potencial colapso económico financiero en cadena que podría, como emergente principal, desencadenar un proceso de estallidos sociales y de crisis política en toda la eurozona.
En mayo de 2009, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, advertía que “hay un grave riesgo de crisis social” en el mundo.
¿Pero de qué crisis social hablaba el presidente del BM? ¿De la crisis social de los países ricos o de la crisis social de los países pobres? ¿De la crisis social de los incluidos o de la crisis social de los excluidos?
Cuando se refieren a la “crisis social”, los periodistas, intelectuales y analistas del sistema hablan en forma abstracta y genérica, sin precisar su impacto (discriminado por sector) en la pirámide social del sistema capitalista a escala global.
Así, por ejemplo, la prensa internacional en los últimos meses expresa, con total impunidad (y sin contrainformación masiva) cómo la crisis está “afectando a los más ricos” cuya pirámide está encabezada por los supermillonarios del ranking de la revista Forbes.
Los medios y analistas del sistema (que informan a las sociedades a escala masiva) tienen centrada su “preocupación en las pérdidas de los grandes consorcios empresariales transnacionales, en la reducción de las grandes fortunas de los más ricos y en la devaluación de los multimillonarios sueldos de los ejecutivos de las metrópolis de EEUU y Europa.
Casi no hay informes (y los que hay son manipulados y reducidos) de cómo la crisis de los países centrales ya impacta en las economías y en las sociedades de los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina, donde se concentra la mayoría del hambre y la pobreza a escala planetaria.
Los medios internacionales del sistema, que esconden sistemáticamente la relación simbiótica pobreza-riqueza (una es consecuencia de la otra), comentaban con “preocupación” cómo la crisis redujo el selecto club de supermillonarios del ranking Forbes que pasó de 1.125 miembros en 2008 a 793 en 2009.
Según Forbes, por la caída de los mercados y de la facturación empresarial, los hombres y mujeres más ricos del planeta (el vértice de la piramide) manejan una fortuna de US$ 3 billones frente a los 4,4 billones del año anterior.
Cabe destacar que esa cifra (en manos de 700 personas) equivale casi al presupuesto anual de EEUU (la primera potencia económica mundial), al PBI completo de Alemania (la primera potencia económica de Europa) y a más de cien veces el PBI de Bolivia.
Reinvertidos en salarios equitativos y en producción distribuida socialmente, los US$ 3 billones (hoy en manos de solo 700 personas) serían decisivos para terminar con la pobreza, el hambre y la desocupación de más de 2.500 millones de personas concentradas en las áreas periféricas de Asia, África y América Latina.
Como contrapartida (y demostración de lo que produce el capitalismo), esas zonas, marcadas por una altísima y creciente concentración de hambre y pobreza, figuran en las estadísticas económicas mundiales como las mayores generadoras de riqueza y rentabilidad empresarial capitalista de los últimos diez años.
Tanto el “milagro asiático” como el “milagro latinoamericano” (del crecimiento económico sin reparto social) se construyeron con mano de obra esclava y con salarios en negro. Esto lleva a que, al caerse el “modelo” por efecto de la crisis recesiva global, el grueso de la crisis social emergente con despidos laborales en masa se vuelque en esas regiones.
Pero de esta cuestión estratégica, vital para la comprensión de la crisis global y de su impacto social masivo en el planeta, la prensa internacional no se ocupa. Los medios locales e internacionales están ocupados en dilucidar cómo la crisis produce la disminución de las fortunas de los ricos y la pérdida de rentabilidad de las empresas.

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