domingo, 17 de junio de 2012

Seguridad Ciudadana: experiencias exitosas


La Floral (La Victoria – Lima Metropolitana)
Hasta fines de los años noventa, la avenida La Floral, en el distrito de La Victoria (Lima Metropolitana), estaba tomada por más de 700 delincuentes y drogadictos. Asaltaban personas, saqueaban viviendas, desmantelaban autos, robaban a los microbuseros y a los taxistas. Las principales víctimas de estos delitos eran, desde luego, los vecinos del lugar. Toda empresa estaba condenada al fracaso, todo negocio era imposible; y la vida expresaba el infierno cotidiano del miedo y la penuria.
Cuando Susano Enciso llegó a ese vecindario, en 1990, solo quedaban 3 empresas agonizando en La Floral. Nadie quería llegar a ese lugar. Ni para pasar, menos para comprar o vender otra cosa que no fuera droga. Los vecinos malvendían sus casas y las que quedaban eran ocupadas por los delincuentes. La esquina de Yerbateros y la avenida Circunvalación era considerada como tierra de nadie. Los carros de transporte público eran los objetivos preferidos de asaltos y desmantelamientos al paso. Las autoridades sabían lo que pasaba pero no actuaban. Algunas, por el contrario, lucraban con las bandas.
El vecino Susano Enciso decidió emprender la titánica tarea de recuperar el vecindario para la inmensa mayoría de habitantes honestos. En 1997 convocó a algunos vecinos (inicialmente solo cinco aceptaron unirse; luego, poco a poco, el número de personas se incrementó) y comenzaron a conversar con la gente para organizarse. Una vez que lograron consolidar un núcleo de acción, pidieron ayuda a la Policía para poder limpiar la zona de manera conjunta.
Fortalecidos con este respaldo, los vecinos salieron al frente, encontrando una fuerte resistencia, amenazas y ataques por parte de los delincuentes. Lejos de amilanarse, persuadieron a más vecinos para que se sumen a la cruzada. Poco después descubrieron que muchos policías no solo se negaban a actuar sino que les ponían obstáculos. Había complicidad y corrupción extendida. Se llegó a detectar que muchos actuaban en combinación con los delincuentes. Entonces, Susano y los vecinos organizados tuvieron que acudir a la Inspectoría de la Policía en 1998.
La presión de la Junta Vecinal llevó a la Inspectoría a tomar acciones, tales como el cambio de los policías implicados. Pero, no todos los policías estaban bajo el manto de la corrupción. También se dieron notables excepciones, como fue el caso del capitán PNP Sánchez Popuche en el año dos mil. Era un policía comprometido con su comunidad, que optó por convocar a todos los vecinos del cerro El Pino y de los alrededores a sumarse a esta tarea. La organización, el número y el respaldo policial les dieron la fuerza para movilizarse (ya había 80 coordinadores, de quienes dependían muchos más vecinos) y tomar las primeras medidas decisivas: cerraron casas dónde se vendía la droga, clausuraron prostíbulos y cantinas clandestinas, botaron a los delincuentes y limpiaron las calles, las cuales estaban convertidas en un muladar. “Por aquí nunca había pasado un carro recolector, los colchones estaban tirados por todas las 8 cuadras de la avenida... fue toda una odisea ... desde ese momento los vecinos nos apostamos en el lugar, no salimos para nada, nos turnábamos [en la vigilancia de las calles] cada seis horas por un mes para que los delincuentes no puedan regresar al lugar. La Policía hacía lo suyo y nosotros los acompañábamos”, cuenta un vecino del lugar.
Poco a poco se impuso la calma en el cerro el Pino y la Avenida La Floral. Fue un proceso largo, cuya consolidación tomó seis años, hasta el 2004. Ahora se puede apreciar calles ordenadas con árboles sembrados. Luego, se construyeron casetas de auxilio rápido y, con el apoyo del vecindario y de los empresarios que iban llegando, se logró construir una pequeña comisaría que está ubicada en las faldas del cerro el Pino y la Avenida México.
Susano Enciso, el líder mayor de las Juntas Vecinales, prosigue en su tarea de organización y capacitación de nuevos líderes. Las amenazas no amedrentaron a este intrépido dirigente, que logró, a base de tenacidad y valentía, organizar a los vecinos, obligar al Estado a intervenir en su ayuda y así convertir un escenario de pesadilla en calles donde el esfuerzo honesto de sus habitantes cimenta un progreso que ya no está parasitado por la delincuencia ni doblegado por el temor.
http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2007/18-05/texto1.htm

ALAVE: Una buena y concreta experiencia trujillana en seguridad ciudadana
El proyecto ALAVE consiste en el diseño e implementación de un sistema de alarmas vecinales inteligentes o alarmas con monitoreo. La idea es empadronar a los vecinos en grupos de doscientos, en cuya cuadra se instala una alarma, la cual se encuentra a cargo de un brigadista, que tiene en su memoria los teléfonos de esos doscientos vecinos. Esta alarma cumple una doble función ante la llamada de emergencia que sea realizada por cualquiera de los vecinos empadronados. Por un lado, se activa la sirena de emergencia, lo cual alerta a los demás vecinos del hecho delictuoso y genera un efecto disuasivo en el delincuente; y, por otro, se reporta la emergencia directamente a una de las cuatro troncales telefónicas de la Policía Nacional en Trujillo, a fin de dar aviso inmediatamente a los agentes policiales o a los miembros del Serenazgo que se encuentren patrullando por la zona, para lo cual se viene trabajando en un plan coordinado de patrullaje entre ambas instituciones.
Las llamadas que realizan los vecinos son gratuitas. Incluso, pueden ser realizadas a partir de teléfonos celulares, lo cual permite que el vecino, a pesar de que se encuentre fuera de su hogar, pueda activar la alarma. Esto resulta sumamente útil, por ejemplo, en situaciones en las cuales se quedan los hijos solos en casa pues permite que éstos puedan avisar a sus padres de cualquier intento de robo que tenga lugar en la casa y que éstos activen la alarma para solicitar la rápida intervención de la policía.
Se ha venido trabajando este proyecto los últimos siete u ocho meses en distintos distritos de Trujillo, tales como El Porvenir, La Esperanza, El Milagro, Huanchaco, Laredo, Cartavio, Florencia de Mora, entre otros. En estos distritos están en proceso de compra las alarmas vecinales.

En el marco de esta reunión, el General PNP Eduardo Arteta Izarnótegui, Jefe de la III Dirección Territorial PNP y principal impulsor de este proyecto, anunció que la labor de empadronamiento, que implicará aproximadamente el censo de cincuenta mil personas, viene realizándose de manera coordinada por los efectivos de la III Dirección Territorial de la Policía Nacional y por los miembros del Cuerpo de Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Trujillo. El General Arteta también destacó que este sistema de alarmas inteligentes había sido diseñado por un grupo de ingenieros trujillanos. Asimismo, agradeció el apoyo que viene brindando la Municipalidad Provincial de Trujillo en el ámbito de la seguridad ciudadana, que viene dándose a través de acciones concretas, tales como la dotación de equipos de cómputo actualizados a cada comisaría de la ciudad, el mejoramiento de los servicios higiénicos de las comisarías, y la compra de 240 alarmas vecinales para la implementación del proyecto ALAVE.
Cabe destacar que en Trujillo también se están gestionando otros programas policiales interesantes en materia de seguridad ciudadana, tales como “Taxi Cívico”, que consiste en la interconexión radial entre distintas empresas de taxi para reportar emergencias a una central telefónica especial gestionada por los propios taxistas; y la “Fábrica de Escobas”, que consiste en la captación de jóvenes en situación de riesgo de caer en la delincuencia brindándoles la oportunidad de estudiar y trabajar a través de la fabricación y de la venta de escobas.
http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2010/24-05/alave_trujillo.htm

La Fábrica de escobas
El pandillaje juvenil es un problema en muchos sectores periféricos de la ciudad. La falta de oportunidades, hogar disfuncionales y un clima de violencia generalizada que parece envolver a estas zonas son factores que promueven la delincuencia.
Ante esta realidad, la Policia Nacional esta implementando diversos problemas de reinserción social que les permitan a los jóvenes de escasos recursos económicos tener una mejor oportunidad de vida.
La fabrica de Escobas, que funciona en la comisaría de Florencia de Mora, es el primer programa de este tipo que se ejecuto. Allí los jóvenes aprenden a confeccionar escobas de paja y fibra sintética (escobillones), que luego son vendidos aprecios de costo en los diversos mercados de la ciudad.
Fuente: Diario La Industria, Trujillo 13 de Junio del 2010

El Programa Patrulla Juvenil Fábrica de Escobas PNP, es unainstitución dedicada a velar por el desarrollobiopsicosocial de los y las jóvenes que la integran,ayudándolos a convertirse en personas conscientes,analíticas, creativas y con altos índices morales,capaces de integrarse a la sociedad en que sedesenvuelven preparados para el trabajo y para lavida. Nuestra labor consiste en captar a jóvenes de muybajos recursos económicos, de zonas marginadas endonde los problemas sociales son luz del día, y dondejustamente los jóvenes se encuentran en riesgo social y moral.
Por ello se les motiva para que pretendan desarrollar sus habilidades manuales e intelectuales, que quieran aprender un oficio que les pueda ser útil para generar sus propios ingresos y a la vez puedan estudiar para ser jóvenes de bien.Una vez captados a los jóvenes que cumplan con los requisitos (ser un/una joven con bajos recursos económicos, con problemas intrafamiliares, sin oportunidades), los Psicólogos egresados de la Universidad César Vallejo y la Trabajadora Socialegresada de la Universidad Nacional de Trujillo, proceden a registrar sus datos completos y a evaluarlos tanto psicológica como socialmente, de manera que podamos conocer la realidad en la que ha sido formado y comprender actitudes demostradas en el presente. Luego se procede a realizar las visitas domiciliarias, para constatar los datos brindados por el usuario y a la vez para entablar una comunicación de mayor empatía y confianza con los familiares del o la joven. Así como también se realiza conversaciones informales con algunos vecinos de la familia, para conocer los comportamientos que adopta por su respectiva zona. Luego estos jóvenes pasan a formar parte de la normativa establecida para todos y todas las integrantes del Programa, rigen sus labores y/oactividades en base a un horario específico desde que se levantan hasta que pasan a acostarse. Brindando tiempo para realizar su aseo personal, limpieza de los ambientes del Programa, tomar sus alimentos, capacitarse en el taller de Escobas, capacitarse en los talleres de Psicología y Trabajo Social, desarrollar sus capacidades motoras con el Sub Oficial a cargo y desarrollar sus capacidades intelectuales con los profesores de diversas áreas (Matemática, RazonamientoMatemático, Razonamiento Verbal, Historia, Geografía, Cívica, Filosofía y Lógica) que brindan servicio en nuestro Programa de manera solidaria, apoyando la labor que realizamos.
Informe de la PNP “Fábrica de Escobas”.

Evaluación: Elabora una propuesta de Seguridad Ciudadana para tu comunidad (6 u 8 líneas)

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