viernes, 7 de noviembre de 2014

Derechos Humanos en cuestión


Comparto mi trabajo de las clases virtuales de Didáctica de la Ciudadanía, que la PUCP en convenio con la Unesco y el MINEDU vienen gestionando desde esta semana de noviembre. 
Descrita una situación de aula planteada por Blythe (1998) y adaptada en el "Módulo de actualización sobre condiciones para aprender", debía comentarla respondiendo a ciertas preguntas. Luego había que proponer cinco acciones para un aprendizaje efectivo. La situación es la siguiente:

- En una clase de comunicación, los  estudiantes escriben un ensayo sobre un tema controvertido.
- El docente y los estudiantes establecen criterios para escribir un ensayo en el que se defiende una postura.
- Leen un ensayo que defiende un planteamiento con argumentos sólidos y otro que no lo hace.
- En base a la actividad anterior, los estudiantes deducen
criterios para escribir un ensayo:
            a) Enunciar la posición adoptada con claridad.
            b) Plantear los argumentos que sustentan la posición.
            c) Refutar los argumentos contrarios.
- Escriben el primer borrador de su ensayo.
- Comparten el borrador de su ensayo con un compañero. Opinan por escrito sobre el borrador del ensayo, evaluando en qué medida cumple con los criterios requeridos.
- Los estudiantes revisan sus borradores tomando en cuenta las observaciones de sus compañeros.
- Elaboran la versión final de su ensayo.
- El ensayo es evaluado por el docente y por los estudiantes de acuerdo con los criterios establecidos.

Existen tres hechos concretos en donde los estudiantes evidencian algún aprendizaje.
El primero está en el borrador del ensayo que han logrado realizar después de la lectura, el que contiene las argumentaciones a favor y en contra del tema.
El segundo cuando tienen que evaluar si los ensayos de sus compañeros cumplen con las condiciones propuestas para la redacción.
Y el tercero, cuando elaboran la versión final del ensayo.

La identificación y análisis de argumentos y, posteriormente, la redacción de un ensayo en donde los estudiantes definen una determinada posición respecto al tema, implica que ellos establezcan nuevas asociaciones cognitivas entre los conceptos y, por lo mismo, desarrollen estructuras cognitivas relacionadas con el pensamiento crítico.
Si el tema es motivador y si se ha creado el ambiente propicio para la defensa o crítica de ciertos puntos de vista, los docentes estarían en condiciones de trabajar con el razonamiento argumentativo de los estudiantes. Lo que en particular, debería lograrse, es que los estudiantes utilicen una gran variedad de estrategias argumentativas; para ello se hace necesario aumentar el conocimiento del tema y la comprensión de textos complejos.

En ocasiones procuro que para los debates en el aula se redacten los argumentos en contra y a favor. He observado que los estudiantes del VI ciclo de educación básica en una comunidad suburbana como la de “Villa El Salvador”, tienen serias limitaciones para redactar más allá de tres líneas.  Tienden a repetir los argumentos encontrados en los textos que distribuyo. Comprenden muy poco lo que leen y me veo forzado a simplificar los argumentos. 

Sugiero como acciones para el tema Derechos Humanos en cuestión:
1) En grupos de 6 leen textos cortos sobre casos de atropello a los derechos humanos por parte del Estado y de algunas empresas. En cada grupo se preparan argumentos de las dos partes involucradas en uno de los casos, quienes hacen de abogados defendiendo a las víctimas y quienes dan respuesta como autoridades o empresarios.
2) Los abogados de cada equipo simulan la defensa de las víctimas ante las autoridades y deben explicar qué derecho o derechos han sido atropellados con las situaciones presentadas; para la argumentación utilizan texto con extractos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Las autoridades o empresarios justifican su proceder con los argumentos más convincentes.
3) Se reagrupan para compartir,  observar las coincidencias y mejorar la calidad de sus argumentos, los que representan a los abogados por un lado, y por otro los que representan a las autoridades o empresarios.
4) Vuelven al grupo original con los argumentos corregidos, exponen y se pide el comentario a quienes forman parte de la audiencia. 
5) Finalmente cada grupo elabora un informe con todos los argumentos posibles sobre el caso asignado.

Uno de los casos a tratarse es el despido antisindical en Southern Peru Copper Corp. que se encuentra referido en el documento "Acceso a la justicia: Empresas y violaciones de derechos humanos en el Perú":

A mediados del 2008 se produjo un importante conflicto social en el sur del país, en la región de Moquegua. La razón principal del conflicto era la repartición de los ingresos producidos por el canon minero, pero otros reclamos e intereses vinieron a sumarse a esa razón principal.
Como parte de esa protesta, diversos sectores sociales se sumaron a la movilización y al paro previsto, entre ellos se encontraban los trabajadores de la empresa Southern Perú Copper Corporation. Los hechos del contexto son conocidos en la escena peruana como el “Moqueguazo”.
Con motivo de la huelga en Moquegua, la Asamblea General de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú decidió convocar a huelga general indefinida para el 30 de junio, lo cual se comunica a la autoridad administrativa laboral respectiva. La autoridad declara improcedente la solicitud de huelga y mediante resolución de segunda instancia, fechada el 07 de julio siguiente, se notifica la resolución de ilegalidad definitiva al sindicato de trabajadores. Para entonces, los trabajadores de Southern afiliados al sindicato ya se encontraban en huelga por tres y cuatro días, lo que motivó a la empresa para sancionarlos con el despido.

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